lunes, 14 de octubre de 2013

En un escenario simple, una persona simple





Con voz muy desgastada Carlos dice ¿Quieren algo para tomar?, como si recién se hubiera levantado. Va caminando con las zapatillas deportivas que más populares se hacen entre los vecinos del barrio. Me acerco para saludar y tímidamente estrecha la mano. 

Alvarado Carlos Alfredo es el nombre oculto detrás de su apodo Tito, el que tiene desde bebé. Un hombre que no tuvo libreta de identidad y nombre hasta sus tres años. De sus 32 dedicó 20 a changas laborales y obras en construcción. Nunca un empleo o una promesa de trabajo estable. En trabajos temporales desde que su madre falleció es el camino que sigue.

Pero detrás de las nubes siempre hay un cielo. Su hermano Andrés Sebastián, expresa con orgullo la lucha que cada día vive Tito criando a cuatro nenes y una nena. “Es impresionante lo luchador que es. Es un pan de dios. Porque si bien él tuvo sus malos momentos, siempre se levantó. No dudes un segundo en la confianza que transmite al hablar porque es así, sencillo”, dice muy entusiasmado Andrés. Es un referente barrial dice su hermano. 




Se mudó de casilla pero nunca de barrio. Tres años viviendo en el mismo lugar con la esperanza de dar un techo y educación a sus hijos. Mientras me relata cómo es vivir en un barrio con pocos recursos, oigo que cada palabra la pronuncia con un tanto de torpeza pero sobre todo con sentimientos.

No voy a decir que yo puedo ponerme en el lugar de Tito, pero no es difícil saber qué es lo que lo mantiene vivo: cinco hijos que alimentar y ver crecer con las ventajas que él nunca tuvo, ayudar como pueda en el barrio a sus vecinos, y según él, ver a Boca Juniors campeón.
Se viste con una desgastada pero limpia campera de boca, una gorra y unos jeans caídos. Su humilde sonrisa deja al descubierto a un diente solitario mientras achina constantemente los párpados. “Ojo que a veces me ven como un total ciruja en el barrio. ¿Más fácil calificar que pensar o no?” me dice apresurado para ir a sacar las milanesas de pollo del fuego para la familia y los chicos de la agrupación.
Hoy ésta agrupación ayuda a que las personas como Tito y su familia puedan mantener su hogar, ya que hay gente dispuesta a desalojar parte del barrio. Muchos nunca tuvieron nada pero con el esfuerzo de los vecinos y de la agrupación RW hoy tienen un techo y protección de sus derechos como habitantes.
-Gozan de alguna ayuda gubernamental.. Me atrevo a preguntar mientras me interrumpe diciendo “los únicos que alguna vez me llegaron a dar una mano para arreglar la casa y hablar conmigo fueron los chicos de la agrupación ésta. Aparte esta bueno como se interesan, vienen cada tanto, si bien la ayuda no se ve siempre, aportan su granito de arena.”
-¿Los ayudaron rápido en el momento de la inundación?- y no, tardaron en venir y ayudar pero era entendible. Porque hubo zonas mucho peor afectadas que acá, esto fue un raspón. Entró un poco de agua adentro de la casa pero nada para comparar como en los otros barrios, responde con una voz un poco afligida y compadecida.

Muy sonriente va caminando para aparecer en la foto grupal con los chicos de la agrupación. Todos vestidos de remeras con insignias de la Cámpora y el PJ. Muy simpatizantes del gobierno kirchnerista-peronista, sonríen haciendo una V con los dedos a la cámara. Tito extiende sus dedos con una sonrisa de oreja a oreja.

Su suegra Rita lo describe como una persona macanuda y por siempre servicial.
Viendo a Tito unos segundos a los ojos se puede notar cansancio de una persona que no se detuvo a descansar desde hace mucho tiempo. Fue él quien me convenció para no volver a prejuzgar a alguien nunca más. Hoy sigue así, una persona desconocida por el mundo pero muy conocida y querida en el suyo.

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